Al calor de una hoguera
Hola, ¿qué tal?
Que curioso el efecto que ejerce sobre nosotros unas simples llamas, ¿no crees? Somos capaces de quedarnos mirándolas, observando su movimiento, como si no importara nada más.
Siempre que estoy delante de un fuego recuerdo la escena de las Crónicas de Narnia, esa en la que el señor Tumnus le toca una nana a Lucy y en las llamas aparecen personajes bailando. Esa escena me cautivó y desde entonces no dejo de repetirla en mi mente.
Pero el poder de las hogueras no acaba ahí. Desde tiempos antiguos ha sido capaz de reunir pequeños o grandes grupos de personas en torno a ella. De dar una sensación de protección, de ser transmisora de historias. Porque al calor de un fuego se han contado historias maravillosas créeme, historias de princesas encerradas en torres, de bufones que salvan reinos, de grandes gestas heroicas y por supuesto grandes romances.
Para terminar esta entrada quiero que te imagines que eres un bufón que acompaña a una compañía de músicos y acróbatas, llevaís todo el día viajando y decidís parar, encendeis una hoguera para calentaros y te piden que cojas tu laúd y les cuentes una historia. ¿Qué historia les contarías? ¿Qué relato le regalarías a las llamas de la hoguera?
Leo.
Para terminar esta entrada quiero que te imagines que eres un bufón que acompaña a una compañía de músicos y acróbatas, llevaís todo el día viajando y decidís parar, encendeis una hoguera para calentaros y te piden que cojas tu laúd y les cuentes una historia. ¿Qué historia les contarías? ¿Qué relato le regalarías a las llamas de la hoguera?
Leo.

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