Relatos en la nueva normalidad.

 Hola, ¿qué tal?

He decidido continuar con la serie de relatos que empecé hace unos meses. Espero que sigas disfrutando de ellos. 


Cuando Julia llegó a la librería, Mateo la esperaba detrás del mostrador. - ¿Qué tal? - Salió de detrás del mostrador, se acercó a ella y la besó en la mejilla. Julia se rió y le dijo: - Bien, he estado en la biblioteca esta mañana, he encontrado algo que quizás pueda ayudarnos- - Muy bien- dijo él- ¿subimos entonces?Cerró la tienda y subieron al desván. Esta vez parecía estar todo más ordenado, olía a café, pero también vio que había té para ella. 

- Bueno, ¿qué has encontrado?- Julia se sentó en una butaca y sacó de su bolso las notas- Resulta que en la biblioteca guardan un manuscrito con el símbolo que me enseñaste en la portada. He consultado transcripciones y traducciones y todo apunta que, al menos el que está allí, contiene escritos sobre el control del tiempo tal y como lo entendían los que lo escribieron. No está muy claro quiénes fueron y tampoco se ponen de acuerdo en la datación. Lo que sí se sabe es que al parecer todos los manuscritos encontrados en los fondos de las bibliotecas parecen estar incompletos. -¿Crees que mañana podremos volver y mirar juntos ese manuscrito?- No lo sé, Rebeca descansa mañana y no sé si nos dejarán pasar-. Ella observó sus cejas juntarse mientras reflexionaba. Intuía que había más cosas que le preocupaban, pero no sabía cómo sacarle el tema. - Bueno, de todas formas creo que merece la pena intentarlo. He encontrado, creo, otro manuscrito aquí en esta librería. - 

Mateo se levantó y fue hacia uno de los montones de libros que había detrás de ella y sacó uno, bastante fino y con la encuadernación en amarillo. Se lo dio a Julia y se sentó en el suelo, a su lado. - Es el mismo símbolo, la espiga y el reloj de arena, juntos- Julia tocó el relieve y lo abrió. Las páginas acusaban el paso del tiempo, aunque este parecía más moderno que el que había visto esa mañana. - Los primeros símbolos coinciden. Ambos manuscritos parecen empezar hablando del paso del tiempo, de cómo todo cambia y de que existe una forma de controlarlo, a partir de ahí, las traducciones no son claras, algunas hablan de personas "tocadas" para cambiarlo; otras de seres que si te ganas su favor te dicen el llamado "secreto del tiempo". Se sobresaltó al notar la mano de Mateo sobre la suya, estaba otra vez haciendo rollitos con los dedos en su pelo. Dejó que sacara sus dedos de entre sus mechones y se la cogiera. - Es un defecto de fábrica, cuanto más concentrada estoy, más lo hago.- Mateo le besó los dedos - Ven, sientate aquí conmigo.- Se sentó a su lado en el suelo, apoyó la cabeza en su hombro y siguieron leyendo las notas de Julia y hablando. La mano que Mateo había pasado por encima de sus hombros le acariciaba el pelo y notaba cómo empezaba a quedarse dormida. 


Un dolor en el cuello la despertó. Estaba de nuevo en la butaca, Mateo le había puesto una manta encima. Julia se desperezó, se quitó la manta y se levantó. - ¿Mateo? - Bajó las escaleras y llegó a la tienda. Todo estaba revuelto, la caja registradora estaba abierta y la mayoría de los libros estaban tirados en el suelo y sacados de sus estanterías. Le vio en el suelo junto a uno de los montones- ¡Mateo! - se acercó corriendo hasta él - Mateo, por favor, despierta, ¡Mateo!


Que la magia te acompañe siempre, 

Leo. 


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