Relatos en la nueva normalidad III

  Hola, ¿Qué tal?

He decidido continuar con la serie de relatos que empecé hace unos meses. Espero que sigas disfrutando de ellos. 

...

- Hace tres meses todo cambió, Julia. Arturo Polo seguía buscando manuscritos, pero cada vez empezaron a llegar más como el que te he enseñado, como el que has viso en la biblioteca. Manuscritos sobre el control del tiempo. Me pareció extraño ese cambio de conducta. Recordaba que el manuscrito que había estudiado mi padre era de los pocos que había visto que no hablaban sobre eso, así que me puse a leer de nuevo todas sus notas. Julia, ese manuscrito hablaba de cómo controlar a las criaturas que conocen el "secreto del tiempo". Desde que Arturo Polo estuvo en mi casa y salió de ella con el Manuscrito de mi padre no lo volví a ver. Una vez le pregunté por él y me dijo que tiempo después de sacarlo de mi casa se lo robaron. Bien, creo que hace tres meses lo volvió a encontrar, por eso se centró solamente en la búsqueda de libros sobre el control del tiempo. Creo que Polo y mi padre han averiguado la forma de controlar a esas criaturas y que él está planeando algo. Creo que mi padre pidió más tiempo para mi familia, pero algo le salió mal y él y mi madre murieron y si, de alguna forma, Arturo no hubiera intervenido, yo también. - Se sentó agotado, durante todo ese tiempo había estado dando vueltas por el desván. Puso la cabeza entre sus manos y comenzó a masajearse la frente. 

- Siento mucho lo que te he hecho. Hoy había llegado una entrega especial. Otro manuscrito como el de mi padre y el último, o al menos eso cree mi jefe, de los manuscritos del tiempo. Pensaba que ya se lo habría llevado para cuando nosotros llegásemos, pero al ver la caja intuí que algo iba mal. Tomo somníferos de vez en cuando, me costaba conciliar el sueño, hasta el día que te conocí, trajiste calma a mi vida. Siempre llevo un bote encima y al notar que algo iba mal, decidí protegerte de ese modo. Cuando te quedaste dormida, bajé e inspeccioné la caja. La puerta se abrió, entraron dos personas. Ninguna de ellas era mi jefe. Me golpearon y se llevaron todo lo que había en la caja.- Dejó caer las manos. 

- Desde luego, tienes una forma extraña de proteger a las personas - Mateo levantó la cabeza y la miró - Bien, ¿Cuál es tu plan? Y por favor, que este no incluya volver a drogarme- Mateo soltó una carcajada. Se levantó y la abrazó. - Lo siento de veras-. Lo sé.- Se volvió a sentar en la butaca. - Quiero volver a la biblioteca y coger el manuscrito que tienen ahí. Creo que con las notas de mi padre y lo que saquemos de ahí podremos saber qué está tramando Arturo. - Genial, mañana hablaré con Rebeca y le pediré que lo prepare para nosotros-. 

Se levantaron y salieron de la librería. Mateo cogió a Julia y la volvió a abrazar. La acompañó hasta su casa y la besó de nuevo en la mejilla. - Si necesitas algo, estoy en el piso de enfrente - Ella seguía con la cabeza apoyada en su hombro. - Sube esta noche y quédate conmigo - las palabras se escaparon de la boca de Julia. Mateo sonrió - Está bien. Vamos-. 


Que la magia te acompañe siempre, 

Leo.  

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