Relatos en confitamiento III
Hola, ¿qué tal?
Una piedrecita cayó en su copa de vino. Julia miró por la ventana y vio a Mateo. "¿Noche de cita?" Ella sonrió y fue a por su libreta. "Sí, noche de vino y velas" "Le sacas mucho partido a esa ventana" Volvió a reír y pasó un rato hasta que Mateo volvió a escribir "Siento lo de esta tarde en la librería" "¿Por qué no vienes y terminamos la conversación? Hay vino de sobra para los dos" "De acuerdo, enseguida voy".
Al poco el timbre sonó y Julia abrió. Había puesto otra copa en la mesita y había sacado más queso. Mateo le sonrió desde la puerta. - He traído más, espero que te guste -. Le ofreció una botella y ella la cogió. - Entra y ponte cómodo. Enseguida vuelvo- Julia fue hasta la cocina y descorchó la botella que él había traído. Cuando volvió Mateo se había sentado y miraba el salón. - No es mucho, pero a mi me basta.- - ¿Vives sola? - - Sí, mis padres cuando se jubilaron se fueron al pueblo y me dejaron el piso-. Se sentó enfrente y sirvió las dos copas. - Propongo un brindis, por una noche de vino y velas - Julia lo miró y sonrió, brindaron, comieron queso y hablaron.
- Tu jefe es alguien bastante peculiar - Sin duda lo es y cada día me hace encargos más extraños. - Cogió otro trozo de queso y empezó a mordisquearlo. -¿Extraños? ¿En qué sentido?- Bueno, en la lista de libros que pido para la tienda siempre hay dos o tres que nunca acaban en las estanterías y que me pide que los borre de los albaranes de compra.- ¿Nunca los has hojeado? - Él la miró - ya lo hice una vez. Fue mi primer encargo extraño. Eran dos libros de portadas rojas, con el título bordado en negro. Las páginas también eran negras. El primero no tenía nada escrito, pero el segundo solo tenía símbolos sin sentido para mi. Cuando Arturo entró me miró y no sé cómo, pero supo que los había mirado. Desde entonces me prohibió sacarlos de las cajas. - ¿Te acuerdas de cómo eran esos símbolos? - Sí, creo que puedo dibujarte uno - Julia le dio papel y boli y él dibujó lo que parecía un ojo dentro de un reloj. - ¿Te suena de algo?- Ella frunció el ceño y cogió la hoja. - Para nada, la verdad- - No lo he encontrado en ningún sitio, pero bueno, eso quedará como uno de tantos misterios de la librería-. Le guiñó un ojo y se terminó la copa. - Bueno, he pasado una maravillosa velada, pero tendría que marcharme.- - Sí, vale - le contestó Julia distraída. - Venga, te ayudo a recoger- eso pareció traerla de vuelta - ¿Qué? No, que va, no hace falta- - Acabaremos antes si te ayudo- y empezó a llevarse cosas a la cocina. Se resignó y fue tras él, terminando de recoger lo que quedaba.
- Muchas gracias por la invitación- se inclinó y la besó en la mejilla. Julia empezó a ponerse roja - A ti por venir - ambos sonrieron- bueno, avísame si mañana quieres verme de nuevo- Claro, lo haré- - Buenas noches, Julia- se giró y bajó las escaleras. Julia fue a su cuarto y se tiró en la cama. El símbolo que había dibujado Mateo le sonaba mucho, sabía que lo había visto antes. Decidió ir al día siguiente a la biblioteca. Se tocó la mejilla y volvió a sonrojarse, se hizo un ovillo en la cama y, sonriendo, se durmió.
A la mañana siguiente se vistió y fue a la biblioteca municipal. Allí trabajaba su mejor amiga, quizás ella le podría ayudar a encontrar el libro que buscaba. Al entrar se dirigió al mostrador y preguntó por Rebeca. Le dijeron que estaba en el archivo así que se quedó a esperarla. Mientras lo hacía le mandó un mensaje a Mateo y quedaron para verse por la tarde en la librería. - Aquí está mi chica favorita - Rebeca salió del mostrador y la abrazó - ¿Qué te trae por aquí? Pensaba que ya tenías otro sitio donde buscar libros- le guiñó un ojo y Julia le sacó la lengua. - Necesito tu ayuda. He traído té y ensaimadas- - Pues primero la ensaimada y luego el problema - Se sentaron en las escaleras de entrada. - Bueno, ¿qué necesitas? - Que me ayudes a encontrar un libro con este símbolo-. Julia sacó la hoja donde estaba el dibujo. Su amiga lo cogió y lo miró. - Hay un libro con esto en la portada en los archivos, acabo de catalogarlo. Si quieres te puedo colar y dejarte que le eches un vistazo. ¿Has vuelto a escribir? - La pregunta cogió desprevenida a Julia. - Sabes que no. Estoy ayudando a Mateo con una cosa- Ah, el chico de las libretas. Bueno, espero que merezca la pena. Vamos, mi rato de descanso ha terminado- Se acabaron el té y entraron.
Julia se masajeó la frente. Llevaba mucho tiempo sentada y leyendo. Había encontrado el símbolo y estaba cerca de encontrar su significado, pero algo seguía fuera de su alcance. La voz de su amiga la devolvió a la realidad - Julia, a comer- Miró el reloj de su muñeca, el turno de Rebeca estaba apunto de acabar, después de la comida no podría volver a entrar hasta maña. - ¡Ya voy!- Recogió sus notas y salió del archivo. Decidieron comer juntas y fueron a una bocatería cercana. - Dime, cómo estás, pero de verdad, no eso que les dices a las demás cuando llaman- Julia se terminó su bebida y la miró - He decidido abandonar totalmente la escritura. Mi editor se lo llevó todo cuando me dejó. - Qué rápido te rindes después de todo lo que te costó publicar tu primer libro. Sí, ese tío te engañó, pero tu libro se publicó y seguro que hay gente esperando a que saques el siguiente- Julia compuso una mueca - Han pasado ya tres años, deberías salir ya de esa burbuja que te has creado.- Su amiga suspiró y sin decirle nada más se levantó para pagar.
Salieron de la bocatería y se abrazaron. - Cree más en ti misma, ten cuidado y no seas tan inocente- le dijo su amiga al despedirse.
Al llegar a su piso lo primero que hizo fue meterse en la ducha. Cuando salió tenía un mensaje de Mateo: "He averiguado algo sobre el símbolo de ayer y otro que recordé cuando volví a casa. Los libros siguen aquí. Cuando vengas les echaremos un vistazo juntos". Le contestó y se vistió rápido.
- Muchas gracias por la invitación- se inclinó y la besó en la mejilla. Julia empezó a ponerse roja - A ti por venir - ambos sonrieron- bueno, avísame si mañana quieres verme de nuevo- Claro, lo haré- - Buenas noches, Julia- se giró y bajó las escaleras. Julia fue a su cuarto y se tiró en la cama. El símbolo que había dibujado Mateo le sonaba mucho, sabía que lo había visto antes. Decidió ir al día siguiente a la biblioteca. Se tocó la mejilla y volvió a sonrojarse, se hizo un ovillo en la cama y, sonriendo, se durmió.
A la mañana siguiente se vistió y fue a la biblioteca municipal. Allí trabajaba su mejor amiga, quizás ella le podría ayudar a encontrar el libro que buscaba. Al entrar se dirigió al mostrador y preguntó por Rebeca. Le dijeron que estaba en el archivo así que se quedó a esperarla. Mientras lo hacía le mandó un mensaje a Mateo y quedaron para verse por la tarde en la librería. - Aquí está mi chica favorita - Rebeca salió del mostrador y la abrazó - ¿Qué te trae por aquí? Pensaba que ya tenías otro sitio donde buscar libros- le guiñó un ojo y Julia le sacó la lengua. - Necesito tu ayuda. He traído té y ensaimadas- - Pues primero la ensaimada y luego el problema - Se sentaron en las escaleras de entrada. - Bueno, ¿qué necesitas? - Que me ayudes a encontrar un libro con este símbolo-. Julia sacó la hoja donde estaba el dibujo. Su amiga lo cogió y lo miró. - Hay un libro con esto en la portada en los archivos, acabo de catalogarlo. Si quieres te puedo colar y dejarte que le eches un vistazo. ¿Has vuelto a escribir? - La pregunta cogió desprevenida a Julia. - Sabes que no. Estoy ayudando a Mateo con una cosa- Ah, el chico de las libretas. Bueno, espero que merezca la pena. Vamos, mi rato de descanso ha terminado- Se acabaron el té y entraron.
Julia se masajeó la frente. Llevaba mucho tiempo sentada y leyendo. Había encontrado el símbolo y estaba cerca de encontrar su significado, pero algo seguía fuera de su alcance. La voz de su amiga la devolvió a la realidad - Julia, a comer- Miró el reloj de su muñeca, el turno de Rebeca estaba apunto de acabar, después de la comida no podría volver a entrar hasta maña. - ¡Ya voy!- Recogió sus notas y salió del archivo. Decidieron comer juntas y fueron a una bocatería cercana. - Dime, cómo estás, pero de verdad, no eso que les dices a las demás cuando llaman- Julia se terminó su bebida y la miró - He decidido abandonar totalmente la escritura. Mi editor se lo llevó todo cuando me dejó. - Qué rápido te rindes después de todo lo que te costó publicar tu primer libro. Sí, ese tío te engañó, pero tu libro se publicó y seguro que hay gente esperando a que saques el siguiente- Julia compuso una mueca - Han pasado ya tres años, deberías salir ya de esa burbuja que te has creado.- Su amiga suspiró y sin decirle nada más se levantó para pagar.
Salieron de la bocatería y se abrazaron. - Cree más en ti misma, ten cuidado y no seas tan inocente- le dijo su amiga al despedirse.
Al llegar a su piso lo primero que hizo fue meterse en la ducha. Cuando salió tenía un mensaje de Mateo: "He averiguado algo sobre el símbolo de ayer y otro que recordé cuando volví a casa. Los libros siguen aquí. Cuando vengas les echaremos un vistazo juntos". Le contestó y se vistió rápido.
Que la magia te acompañe siempre,
Leo.

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